IMÁGENES DE TODA UNA VIDA

IMÁGENES DE TODA UNA VIDA

Con el ir cumpliendo años, nuestra vida comienza a hacer uso
de esas vivencias que hemos ido almacenado en nuestro interior, a lo largo de
la vida. Vivencias cotidianas y simples que, cuando las hemos vivido, no las
hemos valorado ni mucho menos dado importancia. Formaban parte de nuestra vida
cotidiana, y nada extraordinario eran. Han tenido que pasar muchos para que
cobren importancia.
Me refiera con “las imágenes de toda una vida” a las que
tenemos memorizadas en nuestro interior: un olor de la infancia, un plato que
nos cocinaba la abuela, los pendientes que siempre llevaba nuestra madre….
Recuerdos que, cuando se nos vienen a la mente, nos hacen añorar aquellos
tiempos, aquellas personas que ya no están con nosotros…
El tiempo no se puede recuperar, ni mucho menos regresar al
pasado para volver a vivir aquellas experiencias, que hoy tan buen recuerdo nos
traen. Pero lo que si podemos seguir usando son las joyas de nuestras abuelas,
madres… llenas de sentimientos e historias.
Las joyas heredadas forman parte del legado de toda una
vida.
Este es un motivo por el que, cuando un cliente acude a
nosotros para restaurar una vieja joya, nos sentimos afortunados de poder
colaborar en que esa joya se pueda seguir siendo usada y ampliando su bagaje.
La historia que encierran las joyas y el valor sentimental
que guardan, es apasionante. A menudo escuchamos relatos a nuestros clientes y
se nos ponen los pelos como escarpias.
Una joya es para siempre, y el traspasarla de generación en
generación es ceder tu legado, tu historia, tu personalidad… cuanta energía
esconden las joyas.
Nuestra recomendación ante joyas traspasadas o heredadas
siempre es usarlas de generación en generación. Incluso en algunos casos,
transformarlas para hacerlas más ponibles, pero sin que pierdan su esencia y
carácter.
Si algo me encoge en mi trabajo, es cuando escucho decir que
quieren vender las joyas. Para mí es un sacrilegio, porque el dinero va y viene,
pero la historia, el legado, las raíces de tu familia es algo único y que es lo
que nos ha hecho ser lo que somos hoy en el presente.
Pero al igual que me encoge el hecho de que alguien quiere
deshacerse de sus joyas, me emociona cuando me traen joyas para arreglar o
incluso nos llaman para que les hagamos esa joya que tenía su madre y que
quiere conservar…
Hoy quiero invitaros a que os pongáis esa joya que tenéis en
el joyero cargada de valor sentimental y que nunca usáis. Ponla, disfrútala y
experimenta la buena sensación que te va a aportar.
Nunca dejes de comprar esa joya que te hace vibrar, no hay
nada material en esta vida, que sea más valioso que darse el gustazo de
sentirse a gusto.
Gracias por pasarte por el blog ALTANAjoyas, para cualquier
duda que te pueda surgir, a cerca del mundo de la joyería, será un placer
intentar ayudarte.
Saludos
Beatriz García

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